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Arriada de la Tamborrada de Donostia

La medianoche entre el 19 y el 20 de enero la sociedad Gaztelubide da inicio al día grande de los donostiarras, las 24 horas en las que la ciudad no duerme. La tamborrada es la fiesta más representativa de la ciudad, el día en el que se celebra el patrón de San Sebastián.

Como toda celebración que se precie, la Tamborrada no tiene un inicio exacto, al menos no se conoce la primera vez que los tambores recorrieron las calles de la Bella Easo. Dicen los entendidos en la materia que la Tamborrada podría datar de la década de los años 30 del siglo XIX cuando comenzó como una comparsa de carnaval.Lo que sí se conoce de cuándo data es la Marcha de San Sebastián, del maestro Sarriegui, que fue compuesta en 1860.

La Sociedad La Fraternal fue la primera en desfilar por las calles donostiarras. Esta sociedad recorría las calles de madrugada hasta las 8 de la mañana, esperando la sokamuturra entre las calles Iñigo y Narrica. Posteriormente fue la Unión Artesana la que tomó el relevo, también Euskal Bilera, y con el tiempo las tamborradas se multiplicaron hasta llegar a los 135 que desfilan este 2016.

Una tamborrada “carnavalera”

Las tamborradas empezaron siendo grupos que salían por las calles disfrazados, siguiendo el espíritu de carnaval con el que nació la Tamborrada, pero con el paso del tiempo pasaron a estar uniformados. La vestimenta elegida reproducía los uniformes de los batallones guipuzcoanos que participaron en la Guerra de la Independencia, con el estilo francés propio de aquellas ropas. Con el tiempo entraron otros uniformes, al ritmo que se incorporaban otras compañías en la Tamborrada, manteniéndose también el traje de cocinero tradicional.

Pero no sólo los adultos desfilan el 20 de enero por las calles de Donostia. Desde 1927, y a iniciativa de Euskal Bilera, también desfilan los niños. En 1961, y tras problemas organizativos, el Centro de Atracción y Turismo toma el relevo a la Tamborrada Infantil de Euskal Bilera y deja en manos de 9 colegios el desfile infantil del día de San Sebastián. Actualmente el número de colegios que completan el desfile infantil suma 52 compañías.

Tamborrada donostiarra

La fiesta no entiende de sexos. De las 135 tamborradas que desfilan en 2016, 125 son mixtas, 9 exclusivamente masculinas y 1 femenina, la formada por Emakumeen Etxea Elkartea. Además de la tamborrada femenina, se suman 7 tamborradas más, incluyendo las tamborradas de dos de las universidades con sede en Donostia, Tecnun y la Universidad de Deusto.

El Tambor de oro, máximo galardón de la ciudad

El 20 de enero no es un día limitado al estruendo de los tambores y a las sociedades gastronómicas, la ciudad de San Sebastián se engalana para galardonar al personaje, u organización, donostiarra que mejor representa a la ciudad. Cocineros como Pedro Subijana, deportistas como Xabi Alonso, científicas como Cristina Garmendia, músicos como La Oreja de Van Gogh, periodistas como Iñaki Gabilondo o actores como Alfredo Landa, han recibido el Tambor de Oro, el máximo galardón de la ciudad. La escultora Cristina Iglesias es la última premiada con el Tambor de Oro. Las Medallas del Mérito Ciudadano también se entregan este día.

Y sin tiempo casi para respirar, a la medianoche del 20 de enero, la Plaza de la Constitución se vuelve a llenar, apenas 24 horas después de la izada, cuando la Unión Artesana interpreta las composiciones de Sarriegui, además de otras composiciones identificativas con la ciudad, como el himno de la Real Sociedad o los Cosacos de Kazan. Un fin de fiesta que no se puede perder.

La arriada es broche de oro para las 24 horas en las que Donostia deja de ser la ciudad tranquila que acostumbra y saca su lado más festivo a ritmo de tambores y barriles.