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escultura de homenaje a las bateleras en Pasai San JuanNo hacen falta muchas excusas para visitar Pasai San Juan, uno de los enclaves más hermosos de la geografía guipuzcoana. Restaurantes como Ziaboga Jatetxea, el paseo empedrado y con pasadizos abovedados, las vistas de la bocana de la Bahía de Pasaia o la experiencia de recorrer los escasos 100 metros que separan San Pedro de San Juan, hacen de la visita a este distrito pasaitarra una de las más habituales para donostiarras y visitantes.

Una de las cosas que más llama la atención es el paso en barca de San Pedro a San Juan. Actualmente, hay un servicio de motoras que hacen el recorrido durante todo el día pero hace más de 200 años esa labor recaía en las bateleras,  mujeres especializadas en remolcar a pasajeros de una orilla a otra. En cada barca trabajaban tres mujeres: dos a los remos, y otra al timón.

La labor de las bateleras se conoce menos por los historiadores que por la literatura. Escritores como Víctor Hugo, Bretón de los Herreros, Marie Catherine Le Jumel, Condesa d’Aulnoy, Palacio Valdés o Alejandro Laborde, las describieron en sus escritos.

dibujo de una bateleraDe hecho, una de sus descripciones más minuciosas la ofreció Bretón de los Herreros en su drama de 1842 “La batelera de Pasages”:

Visten el traje ordinario de batelera y se apoyan varonil y airosamente en el remo que las sirve para mover la barquilla. Sobre la cabeza llevan sombrero de paja, rodeada la copa de ancha cinta negra -otras la llevan colorada o azul- cuyos extremos adornados con anclas doradas caen sobre el hombro. En el lazo de la cinta llevan a guisa de escarapela un ramito de siemprevivas, que es el adorno clásico de la batelera. En las orejas usan comúnmente aretes. El cuello de la camisa es bajo y queda casi cubierto por un pañuelo blanco de seda con lazo a la marinera. La chaqueta es de lana color morado, ribeteados los puños y bocamangas con cintas formando ángulos, y se abrocha con tres botones en el pecho. La saya exterior es de color chocolate y va recogida para que no estorbe los movimientos; la interior es negra, también de lana, y baja hasta los tobillos. Andan descalzas o van calzadas de cuero el día de lluvia. En este caso también se cubren con un chubasquero o impermeable de tela encerada“.

Homenaje anual el 31 de julio

Desde hace unos cuantos años, el 31 de Julio, aprovechando las Fiestas de San Ignacio se realiza un desfile y una posterior regata en homenaje a las bateleras.

homenaje a las bateleras

Además, cada día del año se puede visitar la escultura homenaje a las bateleras que se erige en Donibane mirando a la bocana del Puerto de Pasaia.

Por cierto, si eliges ir ya no pierdas la oportunidad de disfrutar de un maravilloso menú en el Ziaboga Jatetxea desde donde podrás recrearte en los paseos que daban a diario las embarcaciones de las bateleras.