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Published on 4 noviembre, 2013, by in Planes.

azpeitia_llegandoRodeada de casas torres y en pleno Urola se encuentra la localidad de Azpeitia. La toponimia nos ayuda a identificarla como “a que se encuentra debajo de la peña: “az-peitia. Su hermana y vecina Azkoitia era, por el contrario, la que se encuentra sobre la peña: “az-koitia”.

El pasado de la localidad fue forjado por los personajes ilustres que allí habitaron, entre los que destacó la familia Loyola. Uno de sus principales protagonistas fue San Ignacio de Loyola. El complejo monumental del Santuario lo componen una serie de edificios, entre los que se encuentra la propia casa torre donde San Ignacio dio sus primeros pasos. La vieja casa torre cupula_loyolamedieval fue dando paso al gran complejo compuesto por la basílica totalmente circular que nos recuerda a la gran Iglesia Vaticana. La visita al complejo nos la ofrece de primera mano el mismo Ignacio de Loyola, que mediante explicaciones breves pero interesantes nos narra su vida alrededor de la guerra o sus viajes a Jerusalén. Y ya que estamos junto la Basílica de Loyola que mejor que realizar una parada de avituallamiento en sus aledaños y degustar un espectacular menú en uno de los restaurantes más emblemáticos de Azpeitia, el restaurante Uranga, donde sabor y tradición se unen frente a unas extraordinarias vistas al Santuario.

basilica

 Dejando atrás la basílica lo aconsejable es perderse por el casco antiguo de Azpeitia, llena de palacios y casas torres disfrutando así de sus calles y sus gentes. La mejor opción es acercarse hasta uno de los museos más interesantes de Euskadi: el museo Vasco del Ferrocarril, al otro lado de la orilla del río Urola.

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¡Pasajeros al tren!

En 1926 llegó a Urola la línea del tren y, desde entonces, se han mantenido varios de los edificios que hoy en día pertenecen al museo. Es una visita que no deja indiferente a nadie. El edificio de la estación original nos da la bienvenida al complejo, en él nos encontramos con una exposición de trajes y uniformes de la época. Una vez llegados a las vías, un maquinista nos acomoda en los vagones de un tren tirado por una locomotora de vapor original que data de 1898. Tras un paseo de 45 minutos y 5km de recorrido, el tren nos trae de vuelta a la estación para seguir con la visita.

tren

 Las antiguas cocheras siguen guardando todo tipo de vagones y locomotoras. Más de 70 coches componen una colección única, entre ellos nos encontramos con vagonetas centenarias y locomotoras de vapor o carbón. Estad atentos, ya que entre tren y tren nos encontramos con joyas como los antiguos autobuses de Donostia o un coche de bomberos de los años 30. La visita a un tranvía que cubría la línea 11 de Zaragoza o la sala donde arreglaban las piezas de las locomotoras cierra la visita. Una excursión ideal para familias con niños. ¡Pasajeros al tren!      bomberos

Fotografías: Jon Reyes