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Published on 22 octubre, 2013, by in Planes.

Si llevas tiempo deseando disfrutar de un destino diferente, cercano y con un atractivo especial, no busques más. Acércate a Hondarribia, no te defraudará. Eso si,  te recomendamos que te tomes tu tiempo a la hora de visitarla y que mejor que hacerlo disfrutando de todo un fin de semana en Hondarribia. Para ello te recomendamos alojarte en el Hotel Jauregi, un establecimiento con una ubicación excepcional en el centro de la villa y degustar el  sabroso menú que te hemos preparado en su restaurante, el Enbata, donde entre otros platos podrás degustar un delicioso rape a la parrilla con almejas o unas extraordinarias anchoas hondarribitarras.

Hondarribia se trata, sin duda, de una de las villas de Euskadi con más encanto puesto que sigue manteniendo el origen y la magia de una villa medieval.

Hondarribia

Por su pasado bélico, al encontrarse en situación fronteriza con Francia, posee unas enormes murallas que protegieron a Hondarribia de ataques y asedios que sorprenden al turista, por su tamaño y magnitud. En su día Donostia tuvo unas de similares características, pero la ampliación de la capital de Gipuzkoa obligó a que éstas fuesen derruidas. Hondarribia se libró de su destrucción y ha conseguido mantenerlas hasta nuestros días.

Aunque la parte vieja cuenta con varios accesos, nosotros os animamos a entrar por la puerta de Santa María, construida en el siglo XVI y principal entrada a la villa.

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Los accesos a las murallas permiten meterse de lleno en el papel de los soldados de la villa y recorrer así sus torreones, pasadizos y puestos de vigilancia. Los diferentes baluartes son paradas obligatorias. Éstos eran los torreones exteriores desde donde puedes disfrutar de unas vistas de Hondarribia únicas. Una vez dentro del casco urbano y medieval, os recomendamos coger la calle Mayor que os llevará directos hasta la Plaza de Armas. Por el camino dejareis atrás la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano, de estilo gótico y renacentista. Una vez en la plaza llama la atención la envergadura de la fachada del Palacio de Carlos V. Hoy en día es un Parador Nacional, uno de los dos que tenemos en Euskadi.

polvorinPero sin duda la visita de Hondarribia tiene parada obligatoria en el barrio pesquero. Atravesando el casco y en dirección al puerto, salimos por la puerta cercana a lo que en su día fue el Polvorín. Una vez en extramuros nos encontraremos con las tradicionales casas de los pescadores. Lo más característico de éstas son sus pintorescos balcones de madera pintados con diferentes y llamativos colores. Los vecinos también los adornan con numerosas flores, haciendo del conjunto la imagen propia de los barrios pesqueros de cualquier pueblo costero euskaldun.

Tras un pintxo en una de sus terrazas, una buena opción es dar una vuelta por el paseo que rodea la villa a ras del mar. En frente, se sitúa Hendaia, territorio francés. La bahía de Txingudi es la que divide a las dos naciones. Sin duda ese destino diferente, cercano y que difícilmente olvidaremos.

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